El Sexto Ciclo de Evaluación del IPCC: No hay espacio para las dudas

María Alejandra Aguilar H., Ambiente y Sociedad

 (MSc. Sustainability Science UNU-IAS, University of Tokyo)

El nueve de agosto de 2021 el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) lanzó el primero de tres reportes del sexto ciclo de evaluación (AR6),  sobre el estado del clima global, contó con la participación de 234 científicos de 66 paises. Este primer reporte aborda las bases físicas y la ciencia detrás del sistema climático, con proyecciones más exactas sobre los distintos escenarios de aumento de la temperatura media global y los impactos derivados de los eventos climáticos a escalas regionales. Los reportes del IPCC no solo tienen el objetivo de recopilar la información más relevante, sino también de direccionar la toma de decisiones y las políticas públicas de los paises para generar los cambios necesarios para enfrentar la crisis climática de acuerdo con la evidencia científica. 

Dentro de los datos más importantes esta la diminución del rango de sensibilidad del clima y el aumento proyectado (muy probable) entre 2.5ºC a 4ºC, en comparación con AR5 que estimaba este rango entre los 1.5ºC a 4.5ºC. También ha señalado la alta probabilidad de que los 1.5ºC sean sobrepasados antes de finalizar el siglo 21, incluso ante el escenario de bajas emisiones (SSP1-1.9) esto podría suceder entre 2025 a 2044, y una probabilidad significativa de que sea alrededor de la década del 2030. De igual forma, señala con alta confianza que la región de monzones de Sur América proyectará el aumento más alto de días calientes con una ratio 1.5 a 2 veces mayor que el calentamiento promedio global; el Ártico sobrepasa este ratio con una tasa 3 veces más alta de calentamiento promedio global. Asimismo, incluye un atlas interactivo que permite visualizar los posibles futuros climáticos, una herramienta innovadora que acerca a los lectores a la información.  

El reporte suena nuevamente las alarmas. Sin embargo, la severidad y urgencia de la crisis climática no son noticias nuevas. Las soluciones y las acciones necesarias para hacer frente a la crisis climática ya existen y son conocidas; el IPCC nos ha dado indicios desde 1990. Simplemente los gobiernos y corporaciones han permitido alimentar el negacionismo y postergar hacer lo necesario durante décadas. 

La ciencia es inequívoca y no hay espacio para las dudas: la actividad humana es la causante de la crisis climática; los combustibles fósiles deben permanecer bajo el suelo; las economías deben empezar la des-carbonización de forma acelerada y lograrlo para antes de la mitad del siglo; los sumideros de carbono deben mantenerse y aumentarse; la perdida de la biodiversidad y la protección de ecosistemas deben ser priorizadas y alinearse con la acción climática. Además, la mitigación es sólo un parte del panorama, avanzar en la agenda de adaptación de forma agresiva y en el mecanismo de perdidas y daños son indispensables en esta conversación. En tanto que la frecuencia e intensidad de los impactos negativos del cambio climático y las afectaciones sin precedentes a los derechos humanos se expandirán e incrementarán . 

La crisis climática ya está aquí y la vemos desarrollarse en tiempo real, las poblaciones más vulnerables como mujeres, niños, migrantes, comunidades étnicas y rurales se llevan lo peor de sus consecuencias, para estos grupos poblacionales, la lucha por su supervivencia no es un asunto de las proyecciones y escenarios futuros, es su cotidianidad y presente. 

A pesar de que el AR6 nos presenta un futuro difícil y escenarios posiblemente catastróficos, no hay que perder de vista que cada fracción de grado centígrado de más es trascendental, por lo que la lucha por un clima estable será siempre decisiva y necesaria. No podemos permitir más retrasos: necesitamos acción climática ahora!

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